viernes, 13 de agosto de 2010

(L)avoe



Préstame tus dedos para pintar los míos. Preséntame tus sueños, para caer contigo. Condenémonos juntos a muchos mañanas. Pongamos fecha de expiración a esto que estamos viviendo. Hagamos que el reloj de arena comience a marcar el tiempo. Sintamos el ritmo para acabar bien nuestra canción. Pero por favor, no pisemos el acelerador. Avivemos nuestros latidos sólo cuando sea necesario. Pasemos en vela cada noche para ganarle al minutero. Veamos el sol y no lo apreciemos, sólo sintamos el frío abrasador de una madrugada fogosa. Burlemos cada obstáculo mientras podamos, escapemos sin desesperación al has been de los recuerdos. Desempolvemos las gabardinas para que nadie nos descubra y cambiemos de identidad cuando veamos que la llama es tenue. No prepares una sonrisa mientras la vida se desliza. Sólo desnúdala cuando el cuerpo esté hecho trizas. No te inventes premisas ni mengües caricias, mira que quizás en la próxima esquina puede haber un mejor postor. No subastemos el cariño ni lo dejemos en el hombrillo, no construyamos defensas que puedan dejarnos presos. Zambullámonos al mar y dejemos que las olas nos lleven, no nos multemos con un destino que puede separar nuestros pasos. Nunca me regales zapatos sin que yo te dé algo a cambio, no quiero pensar que contigo habrá un sólo mañana y que me estrelle en tus entrañas. Incinera tus miedos que todo tiene su final. Pero por favor, te vuelvo a decir que no pisemos el acelerador. Si tanta prisa tienes, espérame quizás un viernes. No te digo que iré, sólo que me gustaría haber estado allí. Roza mi piel hasta el día que la hieras. No hay reverso sin anverso, no hay amor sin dolor y prefiero que tu partida sea agridulce. Este viaje sin rumbo nos lleva a algún lugar, no pretendo que el tuyo sea el mío. Sino que hagamos el amor en el tren, mientras este vacío. Cuando alguien más se suba, puedes bajar, mi estación no te espera. No quiero vivir conectada a un respirador artificial, contigo lo necesario, contigo lo real. Así como dijo Héctor Lavoe “todo tiene su final, nada dura para siempre. Tenemos que recordar que no existe eternidad”.

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